Making Flu$ / El Bloque

Portada de «Making Flu$. La música urbana: Un cambio generacional, un nuevo paradigma cultural», de El Bloque. Penguin Random House, 1ª ed. abr. 2021.
Portada de «Making Flu$. La música urbana: Un cambio generacional, un nuevo paradigma cultural», de El Bloque. Penguin Random House, 1ª ed. abr. 2021.

Hoy vengo con la reseña de un libro cuya temática es muy concreta («La música urbana: un cambio generacional, un nuevo paradigma cultural»), titulado Making Flu$ y escrito por las veinte manos que forman El Bloque. Compuesto por artículos, entrevistas, fotografías y hasta memes (¡ay! mi madre…), este libro habla del origen, aparición y conquista de la música urbana en España, centrándose en estas dos últimas.

Como dice el productor boricua Iván Joy, «el periódico de la calle y esto no lo va a parar nadie».

En el artículo de PLAYZ (RTVE) que aborda la presentación del libro, decían que se trata de «Un libro atropellado y urgente» y la verdad es que estoy muy de acuerdo, al menos en lo de atropellado. Me lo he pasado teta leyéndolo y me alegro de que pase a formar parte de mi biblioteca, pero da la sensación de que se ha hecho (revisado, corregido y maquetado) con muchas prisas. En cuanto al contenido, ha habido de todo: hay partes que me han entusiasmado (interesantes, curiosas, anecdóticas, graciosas) y otras que me han sobrado; he dado con opiniones o reflexiones que comparto y otras que no tanto.

Claramente es un libro orientado a peña que escuche rap y/o trap, sea socióloga, crítica musical o… yo que sé a quién más le podrá interesar. Eso sí, si llevas toda tu vida en el primer grupo y tienes entre 30 y 45 años creo que se puede convertir en una lectura obligatoria (y más si eres de Madrid o Barcelona y has pateao calles arrastrado tus Reebok en el suelo). Aunque sea por las risas, por ver qué se cuenta la gente (apuesto a que sale alguno que conoces) y por conservar parte de tu juventud plasmada en papel.

¿Qué es El Bloque?

«El Bloque es un colectivo de comunicadores y realizadores visuales apasionados por el presente». Así comienza la breve biografía sobre los componentes del colectivo y que precede al ««prólogo»» de La Zowi. Es peña inquieta y polifacética que, entre todos, cubren muchas áreas: periodismo, comunicación audiovisual, crítica musical, organización de eventos, fotografía…

Habrá quien los conozca desde que hacían los programas de su canal de Youtube. Cuando aparecieron lo petaron bastante (de ahí el merecido salto a RTVE, claro) con esos bloques en los que había entrevistas, reportajes y actuaciones. En el primero (2018) salieron Yung Beef y Cecilio G, en el tercero puedes ver a C. Tangana y al Capullo de Jerez. Espero que este par de ejemplos sirva de orientación para los que no sepan de qué va la vaina. Es gente que lleva tiempo consiguiendo difusión para una música (una generación) que no conseguía salir del under. RESPECT.

Sin embargo, pienso que el hecho de que haya tantas manos distintas escribiendo un —primer— libro puede ser algo contraproducente. El lado bueno es que hay una variedad de estilos que eluden la monotonía y evitan que te aburras. Pero habiendo tanta gente afín queriendo analizar lo mismo, es fácil que desemboque en que ciertos conceptos resulten repetitivos (me ha quedado más que claro que la categoría «música urbana» es una etiqueta que han creado los medios). Creo que con alguna revisión más se podría haber evitado este tipo de bises.

La maquetación del Making Flu$

El tema de la maquetación merece un apartado propio. A todas las personas que abren las tapas les sorprende cómo está hecho, y más de una habrá dicho: «¡Pero si parece un workbook de inglés!». Tras esa afirmación se esconde alguien que no tiene pinta de ser milenial. Porque si te paras a pensar el estilo es acorde a la temática y a la generación de la que se habla en la mayor parte del libro [«nos la sudan vuestros estándares de pollasviejas»]. Vale, se capta la intención, pero creo que la originalidad y la frescura no están reñidas con conservar cierta uniformidad a lo largo del libro y prestar más atención a los posibles errores (de transcripción, de redacción, ortográficos y gramaticales). Creo que es otro indicio de lo de «atropellado».

Hay muchos capítulos en los que, incluso siendo de diferentes autores, se mantiene un mismo formato en el texto (nombres propios en cursiva, color azul, subrayado) o una misma estructura para separar los capítulos (página tintada en azul): perfecto. Sin embargo, hay uno o dos capítulos que no respetan dicho formato (la azul cursiva se ha transformado en algo parecido a botones / etiquetas de WordPress); y otro cuya portada del capítulo es distinta y no le antecede la página en azul (¿por qué solo en uno?).

Para mi gusto, ha sido una lástima haber dejado pasar la oportunidad de haberlo bordao por las prisas. Ignoro si estas tareas de revisión corresponden a los autores o a la editorial, si es el segundo caso es posible que le haya tocado a alguien que no tenga ni puta idea del tema, ni de la jerga, ni de los grupos y no haya sido capaz de discernir si es errata o no. Y, ante la duda haya dicho:

«Deja a los chavalotes, Pablo, déjalos que caminen como ellos camelen; si los chavales camelan pegarle un poquito a la lejía, o camelan pegarle un poquito a la mandanga, ¡Pues déjalos!»

El Fary.

«Lo de dentro» del Making Flu$

Dejando al margen todo lo anterior, lo bueno está en el contenido: texto y fotos. El capítulo diez, Moonlight Archieves: Dónde la vas a subir?, con las fotografías de Alba Rupérez está guapísimo. Da para echarse un quién es quién del urban con chupitos de Jägger o algo así. Aquí viene un pequeño listado (más o menos por orden de aparición): La Mala, Rosalía, La Zowi, Bad Gyal, C. Tangana, Bea Pelea, María Sioke, Alizzz (que escribe el epílogo —como veis, aquí no hiperentrecomillo la palabra epílogo—), Pedro LaDroga, Somadamantina, Bejo, Dellafuente, Soto Asa, Ms. Nina, Sticky M.A., Yung Beef, Nathy Peluso, La Goony Chonga, Aleesha, El Coleta, Miguel Grimaldo, Jarfaiter… y un huevo más. 204 fotografías en total. Documento fetén para conservar.

Y en cuanto al texto, creo que no se me ha hecho aburrido en ningún momento. Cada autor ofrece una visión del asunto y aborda unos temas distintos, y resulta interesante leer sobre ello. Lo que menos me ha aportado ha sido el capítulo de memes (¿really?). Y, en cuanto a los autores, me quedo con:

  • Aleix Mateu: por esas 32 páginas del capítulo dos (Fórmulas para el próximo hombre), que me toca la patata todo el rato; y por el texto que acompaña a la playlist de Kruze de la Left Coast en el capítulo 5 (Una ciber-placita en la habita).
  • Alicia Álvarez: por el capítulo 6, titulado Si no me quisiste así… no me busques en la Forbes; donde habla acerca de los medios de comunicación especializados -antes- y generalistas -después-. Y, sobre todo, por el capítulo trece, titulado Una moto, unas palmas, una corona de espinas que es un ensayo sobre la diversidad y presencia de mujeres en el mundillo. Resulta interesante leerlo; habrá en cosas en las que coincidas y otras en las que discrepes (o no), pero lo pondría como lectura obligatoria. Ese tema merece una pensada.

La moto de Bad Gyal es el tendedero de La Zowi y la cola de Ms Nina; son los recitales de poesía de Gata Cattana; el semidesnudo de Somadamantina; las uñas de gel de La Jedet; las 8 Rosas de Rosalía.

La moto de Bad Gyal es la forma que toma una de las muchas peligrosidades que un cuerpo femenino lleva al escenario desde el momento en que lo pisa. Y en esta generación, de todas las convulsiones la más grande la firman Ellas, en colectivA.

Seguir abriendo camino: bien por El Bloque

Definitivamente, me ha molao mucho leer Making Flu$. Tiene un lado analítico en cuanto a la música, la cultura, los medios, el dinero y ese rollo más sociológico, que puede resultar de interés a casi cualquiera que se acerque al libro. Es la parte que se ajusta a la definición de El Bloque como colectivo apasionado por el presente y en la que algunos autores (Quique Ramos) se desenvuelven como pez en el agua. También molan mucho las anécdotas (incluyendo beefs miticos, liadas en actuaciones, etc.) que se cuentan, me he reído en más de una ocasión.

Pero a mí lo que más me gusta es el tener por escrito, en papel, en un libro, ¡joder!, recuerdos y nombres de años de juventud (juventud que aún conservo, eh). Aunque este libro celebra los diez años del «trap» en España (es decir, que teóricamente se centra entre el 2010 y 2020), aquí aparece muchísima peña del panorama de los dosmiles.

Canciones de principios de los 2000, la música de una adolescencia. Yako Muñoz, Perros Callejeros, Chirie Vegas, Hermanos Herméticos, la familia Toffana, Guante Blanco, Zekie&Souchi… Todos ellos tienen un estilo radicalmente propio y separado del siguiente.

También se habla de las —en su mayoría extintas— redes (como Myspace, SoulSeek, Hiphophispano, HHZpain) y medios especializados (Serie B, Hip Hop Nation, Hip Hop Life, El Rimadero, Cryptamag, etc.) Y, cómo no, aparecen los míticos Harlems (de Pardoh) y Spanish Players (de Patric).

Hay gente de mi generación que revisa Spanish Players I y Il cada año de forma litúrgica. El documental diptico, creado por Patric C. Taladriz en 2007 y 2008, es uno de los documentos que aborda el movimiento de esos años de forma más desprejuiciada y recogiendo más puntos de vista, reuniendo casi todos los nombres de España y poniéndolos a dialogar a través de sus declaraciones, sin distinción de estilos ni estatus.

Los Ugly, Chinatown, Ziontifik, Elsso Rodríguez y la Left Coast, Corredores del bloque, Madrid Pimps, joder, ¡si hasta sale el Malandro! Hay mil nombres conocidos más, pero no son todos los que están. Siguen faltando algunas voces importantes e interesantes.

En fin, que a pesar de esas «peguitas» que he ido soltando (con todo el afán constructivo posible), tengo que concluir con un: «Chavalxs: gracias. Esto ya se queda pa siempre, si no en nuestra memoria, al menos en nuestras estanterías».

EXTRAS PA LA GOOD PPL

  • Se habla del concierto de San Isidro en las Vistillas de Agorazein, que también salía el Erik y mazo más peña. ¿Os acordáis pogueando Keep Walkin‘ con nuestros atuendos de chulapas y chulapos? ¡Cómo lo pasemos!

Y en este de Barna no estuve, pero muchos de vosotros sí:

El 13 de diciembre de 2014, Galleta Records organizaba una velada extraterrenal: Urano Players en Hangar (Barcelona). La clicka de Valladolor (Edu Omega, DJ Porre, aka Qvmore, Miguel Grimaldo, Erik Urano y Zar1) se marcaron el directo más punkyravero en el que yo les he visto (y lo de ravero siempre va por Grimaldo), porque el punkismo entendido como DIY podría ser algo que les ha definido a todos ellos como colectivo.

El Malandro (recuerdos de Mitsuruggy)

¿Cuántos de mis pantalones terminaron desteñidos por la lejía que echaban en las entradas de los portales donde nos sentábamos? Pues mazo. Del Malandro al Pati, del Pati al Malandro. Y cuando chapen, si eso, otra vez al Trinchi (que no había pasta pa estar pagando por entrar a sitios).

«Había un gran punto de encuentro en Malasaña, Malandro, donde se podía reunir Supra, de Hermanos Herméticos, Dano y Elio Toffana, grafiteros, dente de la sierra… Un tugurio encantador».

Chirie&Soply’s words

Reconstruyo los mensajes de WhatsApp que Chirie dispara como una metralleta de códigos y señas. «Chinorro vivía en Hortaleza y estudiaba en el insti del barrio, abajo. En el 98 grabamos Rimas y misterios con Ase de Latin Side, TNT Records. En el 98 grabé Rockstylo con Zeta y DJ Bomberjack. A partir de ahí empezamos con las demos en casa de Soply».

«Me compré un ordenador solo para hacer música para Chirie y Chinorro sin tener ni puta idea.» Con quince años Soply pinchaba rap y new jack swing en discotecas de Vicálvaro.

Al parecer somos una frikis (eso ya lo sabíamos, ¿que no?)

♥LaHeina♥Dramma a.k.a Sharay♥SilviadelaRosa♥Rocío (tocaya)♥ y muchas otras sistas & bitches más a las que conocí y perdí la pista (por desgracia o fortuna, según el caso).

«Cuando iba a conciertos, la mayoría de las tías eran las novias de, acompañantes, y luego algunas más frikis que les flipaba la movida. Había referentes, como Úrsula, la Chinah o Zwey, y figuras más grandes como Ari o la Mala, pero rapeando no había tantas. […]
La voz de Marta Echaves habla por todas las tías invisibles que estaban ahí y de alguna forma aportaron su grano de arena.

One Love.

Phibs a.k.a. Katrina VanDassos.

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