Cómo ser Mala / Mala Rodríguez

Portada de «Cómo ser Mala», de Mala Rodríguez. Ed. Temas de Hoy, 1ª ed. jun. 2021. de hoy», v.75.

Hoy vuelvo a traeros unas memorias (las últimas fueron las de Billie Holiday con Lady sings the blues). Las que nos ocupan en esta ocasión también pertenecen a una cantante, pero a una que está vivita y coleando: Mala Rodríguez, cuyo título es Cómo ser Mala. Me hice con él en la librería El Argonauta (a tiro de piedra de mi casa y especializada en música) a la vez que el Making Flu$ (también reseñado no hace mucho); será que me pilló con el modo rapper subido cuando pasé por ahí.

Si te mola La Mala, te lo vas a pasar pipa con el libro: eso es así. Habla de su vida, de su familia, infancia y juventud; de su carrera, claro, de rap y hasta de graffiti. Vierte su opinión de forma sincera y espontánea sobre muchos temas y, en general, no se corta. Me gusta el tono que se mantiene a lo largo del libro, huye del morbo habiendo podido recrearse con algunos asuntos. La única pega que le encuentro es que hay un rollo autoayuda / coaching que se acentúa conforme avanza la narración, pero no lo he llevado demasiado mal porque he decidido afrontarlo con humor. Se le perdona. Good vibes para ti también, tronca.

En este mundo, que es el nuestro, lo mejor que puedes hacer si todas somos unas putas es ser tu propio chulo.

Mala Rodríguez

Mala Rodríguez (se pa se pa se paaasa)

Está claro que Cómo ser Mala es un libro temático y orientado a peña que nos mola la artista, de otra forma probablemente este libro no sea de tu interés. La andaluza lleva mucho tiempo en el trono ostentando la corona. A lo tonto, han pasado ya más de veinte años desde que irrumpió en el panorama con su Lujo Ibérico, y más años todavía si la primera vez que la escuchaste fue junto a La Alta Escuela.

Antes de salir hacia Madrid quemé todo lo que tenía escrito en una hoguerita de madrugada, al lado del río. Empiezo desde cero y voy como detrás de una zanahoria, a veces siento que me están esperando ahí delante.

Incluso aunque la conocieras cuando salió el tema de La Niña, de eso han pasado otros 18 años. Tras aquello vinieron cinco discos más, sin parar de aumentar su número de seguidores: son más de dos décadas sembrando y —por fortuna para ella— cosechando. Por eso, es muy probable sepas quién es y te mole (sea o no el rap tu música de cabecera).

Sus «letras hablan de acción, de jamón, de corrupción, de policía. De coraje, de chulería, de sangre caliente y de sangre fría» como decía en En mi ciudad hace caló. Pues más o menos de esto mismo habla en el libro.

Personalidad y profesionalidad siendo Mala

Las memorias que aquí se recogen son más profesionales y de opinión que personales. Si bien se habla de María Rodríguez y su pasado, y cuenta historias de su infancia y familia, descendencia, amistades y círculos personales, tampoco entra demasiado en detalles. Aunque se le ven las orejitas al lobo tras ciertos asuntos, parece que prefiere correr un tupido velo sobre algunos aspectos privados que puedan resultar escabrosos. A eso me refería al comienzo de la reseña con lo de que huye del morbo. Me parece bien, y si hubiera hecho lo contrario: pues también.

Cómo ser Mala pone el foco en su evolución (maduración) personal y profesional, a la vez que le sirve para opinar y reflexionar sobre la industria, su carrera, temas sociales, o lo que le venga en gana. No se muerde demasiado la lengua, de ahí lo de que me parezca espontánea. Os garantizo que alguna carcajada os arranca.

Ahora triunfa C. Tangana y, aunque también hay un montón de tíos con mazo de estilo, él sabe hacer que suene la campana porque representa a la media española. Es como tu vecino: friendly, bajito, majo, para nada agresivo, refrescando las corrientes españolas de los 90; es el chico al que quieres presentar a tu madre. Como un meme de gatitos.

Anécdotas, opiniones y… muchas frases de autoayuda, no busques literatura

Cómo ser Mala no es literatura de alto copete —como se suele decir— sino vivencias contadas con desenvoltura y garbo, acompañadas de opiniones que vierte conforme le vienen. Es una autobiografía sin ninguna pretensión literaria, pero que te atrapa y consigue que lo pases debuti durante la lectura (creo que me lo leí en tres sentadas). Eso sí, hay momentos en los que te preguntas si alguien te ha cambiado el libro sin darte cuenta, porque —joder— resulta que ahora estás leyendo a Jodorowsi o yo que sé quién.

Levántate temprano, haz lo que te toca, ignora las inseguridades, no escuches a los monstruos, sé amable contigo, perdona, devuelve el amor que recibes, lee, agradece, medita, encuentra tu rutina para el éxito y disfruta sus frutos, respira, agradece, ama, no tengas miedo, vive, no te limites. Sé Mala.

Si antes ya me parecía toda una personaje, después de haber leído sus memorias, más. Si te causa curiosidad saber de qué pie cojea Mala Rodríguez o cómo ha sido el camino que ha seguido hasta llegar a hoy en día, este libro va a resolver casi todas tus dudas. A mí me ha molado mucho. Dentro de veinte años espero las siguientes memorias (y mientras tanto, que siga haciendo lo que le salga del higo, que pa eso es una jefaza).

Bonus track: otra opción, si no tienes posibilidad de pillar el libro, es ver la entrevista que le hizo Ricardo Moya en El Sentido de la Birra, donde destripan bastante el libro.

«Dellafuente, quítate las gafas hijo».


Algunos fragmentos de Cómo ser Mala

Graffitis, piratería y plagio

Los grafiteros son unos locos porque gastan y gastan pero no reciben nada. Incluso una firma guarra cuesta dinero, y al final los que cobran son otros: los tres o cuatro famosos que monetizan y los pijos esos que van pintando el asfalto, las calles, las aceras, diciendo que es grafiti cuando no lo es. Y luego se justifican: «Bueno, haberlo hecho tú. Yo estoy forrándome». Que en verdad está genial. Yo no tengo odio para ninguno, yo lo que digo es que unos están muy enfermos y los otros son unos listillos.

Estos años que empiezo a viajar por todo el mundo no me cabe la menor duda de que le debo todo a la piratería. Igual todo no, pero sí muchísimo. A mí me descubren en mogollón de países gracias a la piratería y yo misma descubro mucha música por bajármela. Antes de eso nadie me conocía fuera de España. […] apareció eMule y se hizo la luz.

Odio el plagio. Las cosas hay que hacerlas con respeto, mencionar a la gente a la que estás copiando. Como con algunos artistas, que mucha gente dice que qué les habría costado poner en el disco si esta canción es de este o esta del otro. No digas que son tuyas, ¿no? Di de qué persona son y así le das gloria, porque hay que ser agradecido, respetuoso y tolerante.

Vivencias y opiniones

Barcelona tiene buen clima, pero dejadme que os diga que su playa no me importa demasiado, porque esa playa no es playa. Es una playa que ni debería mencionarse en este libro, con todo el cariño. Vine aquí porque estaba mi mánager y porque esta es una ciudad con un buen aeropuerto, aunque el tema de los amigos sea difícil.

Eran momias bien conservadas. Es lo único que me parecía claramente desagradable de la vida de las monjas, porque, aunque no se daban muchos lujos ni mimos, llegué a plantearme que aquello igual no estaba mal: en el convento comían y estaban tranquilas y protegidas. Alguna vez contemplé, durante algunos minutos, en algún momento, lo de ser sor María. Habría estado guay, pero me tiraba más la idea de ser motorista en aquel entonces.

Mantenerse a una misma es muy importante. «No dependas nunca de nadie» es la frase más guay que me ha repetido mi madre desde que era pequeña. Hay mucho en ella. Las relaciones de dependencia económica siempre traen daños irreparables: a menudo están entre las razones por las que rompen las parejas.

Espíritu Coelho

Deja de seguir a quien no te inspire, olvídate de quien no te haga sentir bien. No tengas miedo a estar solo: la soledad es buena porque estás contigo. Ten tus metas claras.

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