Boxcar Bertha / Ben Reitman

Portada de Boxcar Bertha. Autobiografía de una hermana de la carretera, de Ben Reitman. Ed. Pepitas de Calabaza, 1ª. ed. mar. 2014. Trad. Diego Luis Sanromán

Hoy traigo la reseña de Boxcar Bertha, de Ben Reitman, novela que me ha flipado y que, cuando supe de ella, me costaba entender cómo no la había leído antes. Una obra que fue escrita en 1937, cuya protagonista es una mujer hobo y que habla de trotamundos y buscavidas. ¿Cómo podía ser que no supiera nada de ella? Pues muy fácil, porque hasta que en 2014 la publicó Pepitas de Calabaza (con traducción de Diego Luis Sanromán) no estaba en castellano.

Esta historia cuenta la vida de Bertha Thompson, personaje ficticio a través de cuya «autobiografía» Reitman retrata el mundo de la Hobohemia como el testigo, estudioso y «rey de los hobos» que fue el propio autor. Habrá quien a estas alturas esté diciendo: vale, ¿pero qué es eso de los hobos? Así es como se llamaba a aquellas personas que, a principios del siglo XX, se trasladaban (y vivían, prácticamente) como polizones en vagones de mercancías. La mayor parte eran migrantes en busca de trabajo. A casi todos, las circunstancias (la necesidad) les llevaron a vivir así, pero otros enaltecían este modo de vida, como una forma de libertad elegida. Este sería el caso de Bertha: una hermana de la carretera.

«Mi infancia fue plenamente libre y siempre estuvo ligada a los hombres y mujeres de la carretera. Nunca tuve muchas muñecas ni muchos juguetes, pero jamás me faltaron las emociones. Montábamos nuestro campamento en los balastos, en medio de amplias colinas o barrancos. Lavábamos y nadábamos en el río. Mis primeras letras las aprendí de las palabras que adornaban los vagones de mercancías. Mis primeras lecciones de geografia las recibí preguntando a la gente por los nombres de los pueblos y ciudades que aparecían en las locomotoras, y las primeras lecciones de matemáticas, contando las vagonetas de los largos trenes de carga».

Ben Reitman el rey de los Hobos (título nobiliario disputable)

Ben Reitman nació en Minessota en 1879, aunque se crio en Chicago. Vivía con su madre cerca de la estación, rodeado de peña chunga, la habitual de los alrededores de cada estación de toda urbe que se precie. Con doce años se hizo Hobo. Tres años después ya había pasado por la cárcel. Con diecinueve ya se había pateado Estados Unidos y muchos lugares de Europa y Sudamérica.

Ben Reitman / 
This image is available from the United States Library of Congress's Prints and Photographs division

En 1901 se matriculó en la Universidad de Chicago, lo que le permitió hacerse médico y dedicarse a ayudar a los más necesitados. En este grupo se encontraban pobres, vagabundos o prostitutas (se dice que atendía a las de Al Capone). En el fantástico prólogo que acompaña a la novela, de Laurent Lapierre, se cuenta que le llamaban «Rey de los Hobos» (aunque había más candidatos), pero en la wikipedia-inglés se le llama más bien The hobo doctor.

Después se metió en política; de hecho, la —ya mencionada— wiki lo califica como anarquista en primer lugar, y después ya va lo de médico. Pero su gran hito en relación con el tema que nos ocupa fue fundar la Universidad Hobo en 1913. A lo largo de su vida defendió la libertad de expresión, el amor libre, los derechos de los trabajadores o el anarquismo.

Un tipo, de finales del siglo XIX, bastante más evolucionado y comprometido que muchos nacidos en el XXI, ese fue Ben Reitman, quien falleció en 1943. Por fortuna, pocos años antes creó la aventura de Bertha: la heroína y hermana de la carretera. Así, prestó testimonio sobre la historia de la Hobohemia y la cara más desfavorecida de la sociedad americana de principios del siglo XX, vista con sus propios ojos.

Boxcar Bertha Thompson

Boxcar Bertha Thompson es la protagonista y narradora de esta autobiografía titulada originalmente Sister of the Road: The Autobiography of Boxcar Bertha. Desde pequeña le resultó familiar el mundo hobo, su madre era un ser libre que se dedicaba a fluir y no echar demasiada cuenta de sus hijas. Estas no tardaron en querer recorrer mundo en los vagones de mercancías.

«No hay sitio por el que no haya estado zascandileando. He viajado en el techo de los trenes de mercancías, en los vagones, en los parachoques, en la locomotora y sobre los apartarreses. Me he colado en los de pasajeros diciéndole al revisor que había perdido el billete, escondiéndome en los servicios de señoras, colgándome del tejado u ocultándome en el vagón de los equipajes».

Siendo todavia unas crías, aunque Bertha tenía la ventaja de ser bastante grandota, las hermanas se lanzan a la aventura. Al comienzo de su recorrido tienen la suerte de conocer al Gordo, que les dará un curso de inciación intensivo. Este viaje durará años, y Bertha tratará con todo tipo de personas situadas al margen de la sociedad y los cánones establecidos. Desde librepensadores, sindicalistas o revolucionarios políticos hasta vagabundos, yonquis, ladrones, chulos, putas o gánsteres.

A lo largo del relato se entremezclan personajes ficticios con personajes y situaciones reales, que tuvieron lugar durante las primeras décadas del siglo XX. He conocido la IWW o a personajes como Lucy Parsons o Emma Goldman (con quien el propio Ben Reitman mantuvo una relación durante años).

Retrato / Testimonio social de la Hobohemia y demás subcultura

Boxcar Bertha contiene muchos de los elementos que me flipan en una obra de este tipo. Para empezar, tiene un poso de realidad destacable ya que es el resultado de novelar décadas de experiencia en el mundo hobo. Nos habla de una subcultura que habitualmente no suele estar documentada (la del lumpuen, los desfavorecidos y los revolucionarios que no ganaron).

Aunque a lo largo de la historia hay muchas situaciones bastante crudas y miserables, la intención de Reitman apunta al bien común (Do the right thing). En ese aspecto (y otros tantos) me recuerda a las novelas de Iceberg Slim o a Pauline: La madama de Clay Street. Son cercanas en el tiempo (la casa de Clay Street se inauguró en 1937, cuando se publicó Boxcar Bertha) y ofrecen testimonios escritos en primera persona, más o menos novelados, que muestran esa cara B de la sociedad estadounidense de principios del siglo XX.

Por último, hay que destacar tanto el prólogo como el epílogo que abrazan la novela, autoría de Laurent Lapierre. Ambos contextualizan y aportan mucha información adicional sobre el autor y la Hobohemia en forma de ensayo. El prólogo está centrado en la biografía de Ben Reitman y la creación de Boxcar Bertha. El epílogo es un ensayo que aborda el contexto político y social que envolvía a la Hobohemia y de la retroalimentación entre uno y otra. Interesantísimo.

He disfrutado como una enana leyéndolo, todo el rato pensaba: ¿pero cómo no leí esto cuando leía a los beatniks?, esta piba sí que es real. Gracias a Paco por el descubrimiento, ¡es infalible recomendando!


Algunos fragmentos de Boxcar Bertha

«—¡Que se vaya al infierno esta sociedad! —exclamó el señor Nelson una vez hubimos redactado las conclusiones de las estadísticas—. Si solo para existir tenemos que convertirnos en ladrones, en maleantes, en seres débiles, en esclavos, ¡deberíamos encontrar el modo de destruirla! ¿Quién puede quedarse tranquilo y en paz y contentarse solo con votar? Incluso ahora, en este siniestro periodo de crisis, la única consecuencia del caos es ver a los ricos hacerse aún más ricos, poderosos y arrogantes, y a la masa de los pobres volverse más sumisa y adaptarse por la fuerza a un nivel de vida más bajo. La única esperanza que nos queda es que los migrantes se nieguen a tomar lo que se les ofrece. Tú y las de tu tipo sois las únicas personas que quedan en América con un auténtico sentido de la libertad».

Clasificaciones: mendigos y trotamundos

«—Hay un grupo de mendigos profesionales que imitan tan bien prácticamente cualquier tipo de minusvalía real que solo los expertos pueden detectarlos —me dijo la inglesa—. Aquella […] es una «ampolla» […] un «descoyuntado» […] se llaman «manos negras». Esos, los «pingajos» […] y los «fantasmas» […] son los que sacan más dinero en la calle».

«También me ayudó a clasificar a los trotamundos: los hobos son hombres y mujeres sin vínculos familiares que viajan en busca de trabajo; los vagabundos son gentes también sin vínculos familiares y sin un centavo que, como yo misma, yerran por el mundo en busca de emociones y aventuras; los tirados constituyen, en fin, el último y más reducido grupo, pero también el más problemático: son los adictos a las drogas y al alcohol que han perdido todo sentido de la respetabilidad. […] La mayoría de los trotamundos bebe ocasionalmente. Un tirado bebe todo el tiempo y no se preocupa ni por el trabajo ni por la sociedad. Por fortuna, esta clase es muy poco numerosa, y en particular entre las mujeres».

Costumbres y adicciones

«—Fumo para librarme de mi adicción antes de irme a la cama y fumo para librarme de mi adicción cuando me levanto a la mañana siguiente.

Con lo que quería decir que fumaba opio suficiente para protegerse del dolor y de la ansiedad».

«Los pequeños mafiosos con los que formé equipo comían bien, pero nunca fueron unos glotones. Con ellos me di cuenta de que sabía muy poco de comida o de cómo usar los cubiertos. Ellos, sin embargo, conocían la diferencia entre el tenedor para la ensalada y el tenedor para las ostras. Según pude descubrir, apreciaban la buena cocina y los platos delicados como los aguacates, el caviar, las aceitunas rellenas de anchoa o las alcachofas».

«Los chorizos siempre visten recatada y sobriamente, tanto en el trabajo como en público. Pero aquella noche estaban en su casa y entre amigos, así que las chicas se habían puesto lo más chillón, chabacano y ostentoso que habían podido encontrar en sus armarios».

Nota para cinéfilos

Probablemente habrá a quien eso de «Bertha» le suene de algo. Eso es debido a que Scorsese hizo una adaptación más que libre de esta novela, llamada también «Boxcar Bertha» (1972). Es la segunda peli que dirigió Martin, así que no le pidáis peras al olmo y leeros el libro mejor, que poco o nada tiene que ver con el filme.

3 comentarios en «Boxcar Bertha / Ben Reitman»

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