Fante. Un legado de escritura, alcohol y supervivencia / Dan Fante

Portada de Fante. Un legado de escritura, alcohol y supervivencia, de Dan Fante. Sajalín editores, 1ª ed. mar. 2012. Colección Al margen, v.13. Traducción de Federico Corriente.

Nota: reseña escrita originalmente como Rocío Palomino para la extinta Negra y Mortal (DEP) y publicada en enero de 2021.

La reseña de hoy trata de un testimonio en forma de novela: Fante. Un legado de escritura, alcohol y supervivencia, de Dan Fante. Esta historia, editada por Sajalín dentro de su atractiva colección Al margen, la narra «el bueno de Dan» (segundo hijo de John Fante) que decide desvelarnos parte de su vida personal y familiar. Somos muchas las personas que llegamos a John gracias a Charles (Bukowski) y, ahora, llegamos a Dan gracias a John: definitivamente lo del «legado» en el título está muy bien escogido.

«Los chicos de la familia Fante eran toscos y pobres, y todos ellos heredaron el mal genio, una lengua afilada y maliciosa y la tendencia a arrearles a los demás cuando sentían que los estaban provocando».

El legado de alcohol y supervivencia

Las tres figuras mencionadas en la introducción comparten la escritura, el alcohol y la supervivencia (que lleva intrínsecas las peleas) y es lo que vas a encontrar en este libro. En estas páginas Dan no escribe desde su alter ego Bruno (Bruno Dante es a Dan, lo que Arturo es a John, y lo que Henry es a Bukowski), simplemente escupe su historia para expulsar a los demonios del pasado. Como en una buena resaca.

Este libro, tal y como avisa el autor, no es una obra de ficción, es el resultado de plasmar las partes más interesantes de su vida hurgando en una maltrecha memoria (castigada durante muchos años por el abuso de alcohol). No se trata de una biografía de Fante, como alguno podría llegar a pensar, pero satisfará de sobra la curiosidad de muchos acerca de la vida de John. No obstante, como decía, esto no es más que uno de los muchos temas que se abordan en la novela.

Se trata de una obra tan intensa como la vida de su autor, que parece que pilota dando bandazos y salva el pellejo siempre de milagro. Como lector le acompañarás en Los Ángeles o Nueva York mientras desempeña todo tipo de trabajos o trapicheos. Estarás ahí observándole cuando se pone como Las Grecas o cuando intenta superar el síndrome de abstinencia: en la salud y en la enfermedad, con Dan, hasta que el relato se acabe.

El legado más importante de Fante: la escritura

Además de sus aventuras y desventuras, otro de los temas centrales de esta obra es la escritura (tema que a los lectores voraces y escritores anónimos suele encantarnos). Cuenta cómo evoluciona su relación con la literatura, habla de algunas de sus lecturas o sobre cómo afrontaba sus primeras críticas más allá de las que pudiera recibir en casa, por ejemplo. A las dificultades, miedos o dudas a las que se tiene que enfrentar cualquier escritor, en esta historia, hay que sumarle la larga sombra que proyecta sobre él el apellido de su padre. 

El autor se sincera consigo, con su familia y con el lector, y analiza de qué manera ha podido sobrellevar o superar dicho peso. Narra cómo comenzó su revolución poderosa… una página al día.

Conclusiones de Fante, el legado.

Leer Fante ha sido una experiencia magnífica, me ha encantado, es muy completo y tengo la sensación de haber leído varios libros en uno. En primer lugar, es un álbum de fotos: la edición incluye decenas de imágenes de la familia Fante a lo largo de casi un siglo. Además, tras el epílogo, aparece un índice que describe estas imágenes comentadas por Dan (no tiene desperdicio).

Por otro lado, más allá del tema gráfico, no se trata de una novela más de realismo sucio con un prota escritor y alcohólico haciendo el cafre (que me hubiera bastado). Este libro también es una biografía, la de John Fante, escritor y guionista de Hollywood quemado, marido y padre, hombre que envejece. Y, por supuesto, son unas memorias, las de Dan (o de las que se acuerda, al menos): un buscavidas en medio de la sociedad estadounidense del S. XX. No puedo dejar de mencionar las pocas apariciones estelares de Charles Bukowski en esta historia, tan breves como jugosas. Para los que atesoramos gran parte de su bibliografía siempre es un placer el suma y sigue.

Repetiré con Dan Fante, sin duda. La buena noticia es que tanto Mooch como Chump Change (protagonizadas por su alter ego Bruno Dante) están también editadas y traducidas en Al margen. No creo que tarde en hacerme con ellos.

«—Silencio, por favor. El escritor soy yo. Si lo que escribo es bueno, entonces la gente lo leerá. Por eso existe algo llamado literatura. Un autor pone el corazón y las entrañas en cada página. Para que lo sepas, una buena novela puede cambiar el mundo. Tenlo presente antes de tomar la decisión de sentarte delante de una máquina de escribir. Nunca pierdas el tiempo con algo en lo que tú no creas. Entonces, ¿te ha gustado lo que has leído?

—Claro. 

—¿Te cautivó? ¿Te impresionó? 

—Claro. Por supuesto. 

—Se acabó la discusión».

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