Madrid oculto 2: una guía práctica / Marco y Peter Besas

Parece que he comenzado el año con espíritu curioso, porque aquí va otro de ensayo (o de consulta si lo utilizas como una guía -turística- práctica, tal y como pone en el título). Volvemos a hablar de Madrid, que parece que está muy presente en mis últimas lecturas.

El libro está dividido por capítulos en los que se abordan temas muy variopintos, de unas pocas hojas cada uno, con ilustraciones todos (en blanco y negro, lo cual en algunos casos es una verdadera lástima) y que finalizan, cada uno de ellos, con un pequeño apartado de localizaciones junto a pequeños mapas que evitan que necesites sacar el móvil para situarte (si es que no estabas ya situado), lo cual es de agradecer.

El mayor o menor interés que te pueda despertar cada uno de los capítulos depende mucho del gusto de cada uno. Yo lo he tenido claro: lo «popular» es lo mío. Interesante es todo, está claro, pero a mi parecer no me vas a comparar el conocer la historia del casino de Madrid, con conocer por qué se le llama «tiovivo» a los carruseles. Estoy muchísimo más interesada en lo segundo, sin desmerecer la historia de lo primero.

En muchos países de todo el mundo el término «carrusel» sirve para describir una plataforma giratoria con una serie de caballos de madera que suben y bajan y en los que los niños pueden montar. En nuestro país, como todos sabemos, a esta atracción de feria rotatoria se la conoce como «tiovivo», un término cuyos orígenes tienen que ver realmente con un tío, cuyo nombre era Esteban Fernández, y que resultó estar mucho más vivo de lo que la gente hubiera nunca imaginado. (…)

Y aqui te cuenta cómo, el Tío Esteban, que tenía unos «caballitos» muy famosos, cayó enfermo de cólera y casi le entierran vivo. Al volver a la vida (exactamente igual que don José de Salamanca) se hace famoso, ve el tirón y lo peta con sus caballitos.

Su atracción de feria originalmente denominada «Los caballitos» acabó llamándose «Los caballitos del Tío Vivo» y finalmente solo el «Tío Vivo».

Toma ya.

En el libro me he topado con otras dos conexiones (además del momento zombie) con el libro de «El hombre que inventó Madrid». La primera de ellas en el capítulo dedicado al actual Teatro Real, donde nuestro viejo conocido José protagoniza una «escenita» con su archienemigo Narváez.

Entre los invitados a la noche inaugural estaba el marqués de Salamanca, en aquel momento empresario del Teatro del Circo, y el general Narváez, presidente del Gobierno, enemigos políticos acérrimos. Según se cuenta, ambos hombres se encontraron en un receso de la obra en el vestíbulo de recepción, tras lo cual se produjo el siguiente mordaz diálogo:

Narváez: «¡Permite Dios, Salamanca, que le vea a usted viviendo miserablemente en una buhardilla!»

Salamanca: «¡Y permite Dios, Narváez, que desde mibuhardilla pueda contemplar el paso del cadáver de usted!»

La segunda vez que me ha recordado al marqués de Salamanca, ha sido en el capítulo de Arturo Soria, ambos comparten el ansia de engrandecer Madrid en todos los sentidos siempre -teóricamente- buscando el bien común. En este caso, además, fue un idealista que se tuvo que volver de Cuba, a donde fue dispuesto a terminar con la esclavitud, derrotado. Me han gustado mucho sus explicaciones acerca de la creación de su ciudad lineal:

«Es menester que cada familia tenga su hogar completamente separado de los demás; un pedazo de terreno, por pequeño que sea, exclusivamente suyo, su parte de sol y de aire. Vivan juntos el palacio del poderoso, adornado de magníficos jardines, y la cabaña del pobre, provisto de modesta corraliza y ensalzada con útiles plantas y perfumadas flores; pero no vivan superpuestos. Ni sótano, ni buhardilla, ni aglomeración de miserias que en las modernas construcciones benéficas se juntan y procrean nuevas miserias«, proclamó en su discurso Soria.

Otro de los personajes que no conocía y que me ha descubierto este libro ha sido a Enrique de Villena, que aparece en el capítulo dedicado al «callejón dell perro». Tal y como se presenta en el libro, me ha parecido un personaje muy interesante:

El gran número y diversidad de sus otras obras son indicativos de que se trataba de un hombre muy avanzado a su tiempo, una especie de Da Vinci español por propio derecho. Los conocimientos médicos de Villena se hacen bien evidentes en su Tratado de la lepra y Tratado de la peste, en los que nos relata detalladamente el tratamiento de estas devastadoras enfermedades. Asimismo, su amor por la poesía se revela en Arte de trovar, un tratado sobre las reglas y la adecuada prosodia de la poesía trovadoresca. Tratado de consolación es un estudio de la sicología de la época. Su abanico de inquietudes intelectuales abarcaba incluso las artes culinarias, tal como demuestra en Arte cisoria, un estudio didáctico y alegórico que describe el uso de los cuchillos culinarios y las reglas de la etiqueta al trinchar la comida en la mesa.

Es cierto que algunos de los temas que se abordan no son tan «ocultos» para la mayoría de la gente, son asuntos conocidos, pero de oídas.

Uno de los ejemplos de esto, es el hecho de que se utilicen aves rapaces para mantener el espacio aéreo libre de pájaros que puedan provocar accidentes en el aeropuerto de Barajas. Eso, se sabe, lo he escuchado en más de una barra de bar. ¿Pero, sabíais que esto lo motivó Félix Rodriguez de la Fuente? Bueno, pues aquí te lo cuentan bien, se llamó en sus inicios «Operación Baharí».

la Operación Bahari fue una realidad. A finales de 1969, el éxito del proyecto fue tan rotundo que no sólo se contrataron oficialmente los servicios de Félix Rodríguez de la Fuente en Torrejón, sino que las autoridades del aeropuerto de Madrid-Barajas, el de mayores dimensiones y con mas tráfico aéreo de toda España, también quisieron contar con el famoso biólogo para que organizara una operación de halcones similar, pero esta vez a mayor escala, dentro de sus instalaciones. De esta manera, desde 1974, el Aeropuerto de Barajas ha sido el pionero en usar el arte de la cetrería en los aeropuertos civiles de España, mientras que Baharí ha sido un programa totalmente operativo durante los últimos 40 años

Sobre los halcones, además, te cuenta que no son los únicos halcones de la capital y habla sobre la vida otros halcones urbanitas. ¡Resulta que cerca de casa, en el museo de América, les tienen hecha una casita a un par de ellos!

Otro capítulo que resulta realmente curioso es el dedicado al lenguaje con tarjetas de visita. Hay un capítulo en este mismo libro que trata sobre el lenguaje de los abanicos, pero eso ya se lo sabe tol mundo. Pero, ¿un lenguaje con tarjetas de visita? ¿cómo? Pues sí, lo había y se empleaba. Si te encontrabas una tarjeta en tu buzón con un mensaje tipo «Gracias» y algún tipo de doblez, seguramente te estuvieran diciendo algo más de lo que ponía en el texto. Flipa.

14 formas diferentes de doblar tarjetas, extraídas de un capítulo dedicado a la etiqueta en España titulado The Handbook of Spain, una guía publicada en 1947 y destinada a los residentes extranjeros en el país, época en que aún se estilaba rendir visitas a domicilio, besar las manos de las damas y darse el gusto de realizar caballerosos gestos.

Uno de los capítulos más madrileñistas es el que habla de «La latina», aka Beatriz Galindo. ¿Quién fue esa pa que tenga un Barrio como el que sigue?

En los viejos tiempos, la calle estaba flanqueada por hostales baratos y posadas en las que arrieros y gentes de campo pasaban la noche. Los tranvías hacían sonar sus campanas por su adoquinada superficie y su traqueteo se oía desde los deslucidos restaurantes que servían comida casera, las modestas botillerías y las tiendas donde las planchadoras ejercían su oficio sin descanso. La vía desprendía un penetrante olor a pescado frito, y en verano los balcones de los edificios lucían las tradicionales persianas extendidas sobre la barandilla para proteger el hogar del intenso calor del mediodía y del polvo de la calle.

El capítulo dedicado al Metro también ha sido uno de mis favoritos, me quedo con las gracietas de la época de Alfonso XIII:

– ¿Esa quién es?

– Una que tiene el marido bajo tierra.

– ¿Se le ha fallecido?

– No, es empleado del Metro.

O:

– ¿Cuál es la distancia más corta en Madrid?

– De Sol a Cuatro Caminos, porque hay un Metro.

Y por último, en el capítulo de lo castizo se nos vuelve a mostrar, una vez más, lo que ya nos contaba Pepín Bello en sus conversaciones respecto a Arniches: algo que hoy se considera «tradicional de Madrid» no lo era hace 200 años y además, vino de fuera.

En este caso hablamos del organillo. Seguramente los Apruzzese que vivan hoy en Madrid, se descojonarán cuando les venga alguno presumiendo de gato y de nosecuántasmil generaciones antepasadas madrileñas (¡tantas, tantas, que no me dan los dedos ni pa contarlo!). Dónde vassss, chavaaaaal….

A finales del siglo XIX, el instrumento más parecido al organillo que existía en España era el llamado «San Antonio», que consistía en una caja de música que llevaban colgada del hombro buhoneros o vendedores itinerantes y con la que éstos interpretaban música religiosa y tocaban sus melodíasen las iglesias. Sin embargo, después de que el organillo experimentara una gran aceptación en Italia, este instrumento fue introducido en España, sobre todo en Madrid, donde una familia de italianos, los Apruzzese, lo popularizaron. El cabeza de familia, Luigi Apruzzese, que había llegado a España en 1908, era todo un experto en reparar teclas de piano y órganos musicales.

En fin, que estos y muchos otros temas más, son tratados de forma muy amena que facilita la lectura del tirón. No hay un exceso de datos que consigan hacerte entrar en sopor. No obstante, al tratarse de capítulos independientes unos de otros, habrá quien prefiera ir leyéndolo poco a poco o, incluso, esperar a leerlo hasta que uno se encuentre en el sitio exacto sobre el que se está hablando. Esto ya, al gusto de cada uno.

En mi caso, el libro no es mío y como la dueña (mi queridísima madre) sí que quiere utilizarlo como guía, pues estaba claro que había que leer-devolver. Aunque sé que si un día lo necesito, me lo deja sin problemas, así son las madres.

Queda recomendado a los curiosos en general, y en particular si eres y/ o te gusta Madrid. Ya sé que hay mil páginas de facebook, instagram, y demás que cuentan este tipo de historias, pero aquí ya tienes todo el trabajo de cribado hecho. Merece la pena tenerlo.

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