La herida / Carlos Télez Sedano

Portada de «La herida», de Carlos Télez Sedano. Ed. Lekla, may. 2020.
Portada de «La herida», de Carlos Télez Sedano. Ed. Lekla, may. 2020.

Hoy me estreno con un autor que no conocía y que se ofreció a enviarme un ejemplar de su última novela, a lo que accedí, la sinopsis pintaba bien. Hablo de Carlos Télez Sedano y de su última novela: «La herida». Si bien el ejemplar que tengo pertenece a Lekla ediciones, el eBook está disponible en Planeta de libros con otra portada, por si sois de los que leen en ese formato (que no es mi caso).

Se trata de una novela en la que, desde el primer momento, se conoce el desenlace y, a lo largo de las páginas, se irán desvelando las circunstancias que desembocaron en el crimen. No hace falta decir que es complicado mantener el interés del lector cuando ya se conoce el final, pero esta novela parece que lo consigue.

Sobre Carlos Télez Sedano

Como suele ocurrir con los autores que (por el momento) no son demasiado conocidos, resulta difícil encontrar información sobre ellos. En este caso sabemos que Carlos Télez Sedano nació en Barakaldo (¡aúpa!) en 1975 y que dos de sus aficiones más importantes son la literatura y la música, cosa que queda patente en su obra. Esta es su segunda novela, la primera fue «El hijo de la huída» (autoeditada) que, por lo visto, es aún más rockera que «La herida».

Respecto a sus escritores de referencia podemos encontrar a Bukowski, Orwell, Kiko Amat, Conrad o Dostoyevski entre otros. Además, podéis encontrarlo en Instragram, donde comparte habitualmente sus lecturas. Tenemos gustos parecidos, le mola el realismo sucio, se le ve de morro fino: entre sus lecturas recientes hay mucha colección «Al margen» (Sajalín) y mucho Dirtyworks.

¿Cómo iba a desaprovechar la oportunidad de leer su libro?

La herida: camino a un cruce de cables

Tal y como se indica en la contraportada, La Herida empieza con el protagonista enchironado hablando con su madre sobre el crimen que ha cometido, que se desvela desde el primer momento. Así, a lo largo de la historia, se van tejiendo los hilos que conforman la tragedia. La novela está narrada en primera persona por el propio autor del crimen.

El origen de la trama se remonta muchos años atrás, cuando -de niños- se conocen los dos protagonistas principales: asesino y asesinado. La relación entre ellos se irá transformando con el tiempo, igual que la personalidad de nuestro personaje principal, que evoluciona de forma patente a lo largo de la novela.

Escapaban a mi comprensión las razones por las que mis padres trataban de evitar que yo tuviera cualquier tipo de contacto con Gerardo. A fin de cuentas, los dos teníamos la misma edad y vivíamos cerca el uno del otro. Se suponía que éramos dos adolescentes con las mismas inquietudes, mismos miedos y mismos deseos. La familia de Gerardo era de alta cuna y nosotros éramos los sirvientes, pero toda esa mierda de clases sociales no entraba en mi ingenua cabeza. Por aquel entonces, conservaba la pureza de pensamiento. Estaba limpio.

Lustros después, cuando ya no piensan en jugar inocentemente y haya chicas de por medio, la situación se irá enredando a muerte. Las coincidencias serán clave en este embrollo.

Demasiadas coincidencias se estaban dando ya en ese maldito siniestro.

La herida: evolución personal y mucha música

La herida me ha parecido una novela bastante entretenida, si bien le habría sacado mucho más jugo si a nivel musical estuviéramos en la misma onda (que no es el caso, carencia mía, una lástima). Muchas de las referencias que aparecen en la obra, y que aportan contexto a la historia, me han resultado ajenas (tengo poco de rockabilly).

Lo más destacable, a mi gusto, es: la evolución del protagonista, la forma en que se narra (bastante fresca) y el contraste y relación existente entre los personajes. He podido ver, por un lado, una especie de «señorito Iván»; y, por otro, a un chaval humilde, normal, limpio de espíritu y buena gente. Alrededor de ellos, revolotea la amistad (?), admiración, envidia, desconfianza, celos, amor y odio. Me han parecido bastante bien construidos y consigue despertar el interés suficiente como para seguir avanzando sin dar tregua, esperando el clic final.

Novela entretenida y bien escrita, le seguiré la pista a Carlos Télez Sedano a ver con qué tipo de novela nos sorprende la próxima vez.


Algunos fragmentos de La herida

La casualidad y mi bisoñez hicieron el resto. Al tener necesidad de amar y ser amado, acabé enamorado. En otras palabras, hice el tonto.

Al acabar la ceremonia, el cura, con su pelo blanco asomando por las sienes, los ojos claros y la boca firme, se acercó hacia mí para darme un abrazo. Puso sus manos sobre mi cabeza tomándome en su hombro de manera afectada. Me dieron ganas de escupirle, de maldecir a su dios por permitir que se llevara la vida de mi padre. Aparté mi cabeza de su hombro y le miré con indiferencia. El cura, algo sorprendido, hizo amago de insistir con un segundo abrazo, pero, al ver que no lograría un aliado en su afán paternalista, buscó la figura de mi madre para seguir con su innecesaria actuación.

me llevó a reflexionar sobre el influjo perverso que ejerce la ciudad sobre las personas, especialmente las que pertenecen a las capas más vulnerables de la sociedad. Cómo los diferentes vicios socavan la personalidad de los individuos y los convierten en marionetas dispuestas a cualquier cosa por conseguir el preciado tesoro, ya sea en forma de droga, dinero, alcohol o sexo. De alguna manera, me vi reflejado en esa bajada a los infiernos por conseguir mi tesoro, que no era otro que el amor de Raquel. Nunca debí haber salido de mi pueblo, donde disponía de lo necesario para mantener una vida feliz y próspera en medio de la naturaleza. Sin embargo, allí me encontraba, rodeado de borrachos, ludópatas y gente de mal vivir, esperando la oportunidad de hacerme con la mujer que amaba o creía amar.

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