Hijos de nuestro barrio – Naguib Mahfuz


El señor Naguib debía ser un tipo interesantísimo, porque me ha alucinado lo bien planteado que está. Fue publicado en 1967 pero fue prohibida su publicación en Egipto. Mahfuz ganó el Nobel de literatura en 1988. Al volver a escucharse su nombre, fue condenado por un lider musulmán egipcio, de tal modo que en 1994 le atacaron dos extremistas apuñalándole el cuello. Mafuz sobrevivió pero vivió con las secuelas del ataque hasta que falleció en 2006. Así que sabiendo esto, ya imagináis en qué yaga metió el dedo.

“A algunos os avergüenza ser pacíficos, ya que nacimos en un barrio en el que sólo se respeta la tiranía, pero la verdadera fuerza no consiste en imponerse; luchar contra los malos espíritus es mucho más difícil que abusar de los débiles o hacer frente a los caciques.”

Os pongo en contexto de la historia: El Cairo, barrio de Gabalaui. Finales del XIX.
Es la historia de ese barrio, a lo largo de unas pocas generaciones; dividido en varias partes. Cada parte cuenta la historia de un héroe local, cuya zona del barrio adoptará su nombre después. El personaje común a todas las historias es Gabalaui, el viejo, que en su día expulsó a sus hijos (Idrís y Adham) de “La casa Grande” y acabaron fundando un barrio bastante zarrapastroso. El cabrón del viejo dura todo el libro (¿explicación?).
Explicación: toda esas historias recuerdan a la historia de la religión. Gabalaui es Dios, sin duda. “La casa grande”, el reino de dios, el cielo, o como queráis llamarlo. ¿La casa del administrador? El jardín del edén (prueba la manzana).

Y así, a cada uno de los personajes principales (héroes locales) le encuentras una similitud con algún personaje bíblico. Es fácil encontrar a Caín y Abel, Moisés, Jesucristo…
Joder, que luego ves la contraportada, y lo pone.

Es una movida. Pero para mí es un ensayo sobre la humanidad. La puja por el poder, el ocio, la venganza, el arte, las drogas, los sueños, la riqueza, la envidia, el odio, el amor, el miedo, la violencia, etc. Un no parar.

“Los hombres permanecen prisioneros en sus casas y las mujeres, cuando se aventuran a salir, se ven expuestas a todo tipo de escarnios. Mientras, yo rumio en silencio la vergüenza que siento. ¡Qué pocas veces se oye reír a la gente en nuestro barrio! Pero ¿qué motivos tienen para reír? Aclaman a cualquiera que resulte victorioso; aplauden al poderoso, quienquiera que sea, y se le inclinan ante el palo. De este modo disimulan el terror que se esconde en lo más profundo de sus corazones. En nuestro barrio la degradación se traga con cada bocado, y nadie sabe cuándo le llegará el turno de que el palo caiga sobre su cabeza”

En este libro vais a encontrar una profundidad de contenido y estructura asombrosas. Y como suele ocurrir con las grandes obras, muchos de los temas que se tratan siguen estando de actualidad. Quien dice el barrio, dice el mundo. O nuestro mundo.

“Todos, mujeres y hombres, nos conocemos; y sin embargo, no existe ningún otro barrio en el que haya unas peleas tan terribles como las nuestras ni esté tan dividido por las pendencias. Por cada uno que procura la paz, hay diez matones buscando pelea, bastón en ristre”

También vais a encontrar unos paisajes y estampas espectaculares. Vais a vivir el desierto, el jardín de Gabalaui y las calles. Esos fumaderos de hachís/opio con los poetas contando las historias de sus antepasado como si fueran cantares de gesta. Ah, ese es otro de los detallazos del libro, se hacen referencias continuas a las historias de los personajes principales anteriores por medio de estos “trovadores egipcios”… en fin.

“Empezarán las historias. ¿Cuándo se acabarán? ¿De qué sirve escucharlas noche tras noche? El poeta cantará y abrirán sus puertas los fumaderos; ¡ay, barrio de las penas!”

Si aún no lo habéis leído, estais tardando en hacerlo.

“Yo le pregunté: ‘y yo, tan débil, ¿qué puedo hacer contra esos tiranos?’. Y él respondió: ‘Sólo es débil el tonto que no conoce su fuerza interior, y a mí no me gustan los necios’”.

“Deberíamos olvidar el pasado, pero es lo único que tenemos. Odio mi debilidad y maldigo mi vileza. Acepto la desgracia por compañera y engendraré hijos para ella”

“—El hombre que se alaba a sí mismo es un mentiroso. ¡Dios mío! Hombres como tú se hacen acreedores de cualquier injusticia.”

“¿Qué vas a hacer? ¿Por qué no retrocedes del borde de este precipicio? Un abismo de desesperación rebosante de silencio y sarcasmo, tumba de sueños cubiertos por la arena; lobo para los recuerdos hermosos y las melodías sugestivas; manto del mañana con el sudario de ayer.”

“Sólo se oían por todas partes las frases de los borrachos; por ejemplo, lo que dijo uno al entrar en el fumadero: No merece la pena. El mundo, quería decir, no el fumadero. O las palabras del otro: Sólo hay un final y es la muerte; morir a manos de Dios es mejor que morir a manos de un matón. Lo mejor que podemos hacer es emborracharnos o fumar hachís. Y cantaban manuales tristes que tejían con los hilos de la decepción, la pobreza y la humillación, o tarareaban canciones indecentes y obscenas que escupían en los oídos de las mujeres y de los hombres que buscaban el olvido y el consuelo aunque fuera en ruinas oscuras”

Un pensamiento en “Hijos de nuestro barrio – Naguib Mahfuz

  1. y al final todos los cambios son violentos… la jodida historia de la humanidad.
    ¿llegaremos algún día a estar a la altura de nuestros tiempos?
    seguro que si lo conseguimos nos mataremos unos a otros acto seguido. muy interesante Naguib… y tu exposicion de la novela

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