Confidencias de un apestado / Paco Santos

Portada de "Confidencias de un apestado". 1ª Ed. Premio de narrativa breve Dolores Campos-Herrero

Hemos pasado del boca-a-boca al insta-a-insta (gram), de este modo ha llegado el libro a mis manos. Sentía bastante curiosidad y los comentarios eran buenos en general, la buena noticia es que no me ha defraudado. Así que vamos a por la reseña de «Confidencias de un apestado».

Una novela breve (tal y como indica el título del premio que ostenta) pero tremendamente profunda, de las que echan raíces en la imaginación y conciencia de cada uno. Desde luego, cuanto más te atraiga (y conozcas) el arte en general y la filosofía en particular, más disfrutarás de este libro. A mí la verdad es que me gusta, y recuerdo con mucho aprecio y admiración al profesor que tuve en la Uni, creo que se habría llevado bien con el prota.

Si compartía alguna cosa con mis compañeros de despacho era con la profesora Araujo, quien como yo, huía en sus clases de soliloquios estériles. Pese a nuestras discrepancias admiraba su capacidad para seducir a sus alumnos, para apasionarlos con los pormenores de las diversas traducciones del fragmento de Anaximandro o de la recepción de los filósofos de la physis en el Libro I de la Metafisica de Aristóteles. Abordaba los textos fundacionales de la filosofía con un ardor de corsaria que transmitía a sus oyentes hendiendo las palabras con sablazos profundos, vertiendo sangre nueva en la cubierta de aquellos navíos venerables que otros se limitaban a señalar en el horizonte como embarcaciones fantasmales que zarparon de las colonias del Egeo.

Del mismo modo, creo que si sientes un desinterés absoluto por esta, es muy probable que o que te quedes a medias o que sí llegues a puerto pero hayas navegado superficialmente. Muchas partes habrán sido un «como quien oye llover». Desde luego, no pertenece a la rama de libros-estándar que recomendarías a cualquiera.

La historia me ha parecido muy original. Comienza cuando el protagonista y narrador (Lucio: profesor de Filosofía en una universidad, devoto de la ética y la moral) vuelve al pueblo para el velatorio de su tío que acaba de fallecer.

Pero mi tío, o cualquier muerto sin vuelta de hoja, parecía que no hubiera estado nunca vivo. Y por ende su mortandad resultaba impostada, como si la muerte borrara su propio rastro. La muerte deja nuestras sillas tan vacías que parece que nunca nadie se hubiera sentado en ellas. Todos los muertos defraudan. Porque en comparación con el Cristo de El descendimiento de Caravaggio parecen poco muertos, muertos inauténticos, muertos desprovistos de la aureola de la muerte que sólo por mediación del arte se torna manifiesta, como el luminol que hace fosforecer las huellas del crimen.

Sorprendentemente, el cadáver de su tío, empieza a oler bien, a emanar fragancias impropias de un cuerpo en descomposición.

A partir de este momento se desencadena un cambio a nivel global en el que todo lo que huele mal (literal y figuradamente) comienza a oler bien y viceversa. Por poner un ejemplo: un buen perfume, la lealtad o la franqueza, todo lo que esté impregnado de alguna de estas virtudes, desprenderá un olor pestilente. En cambio, una bomba fétida, el engaño, la mentira o la traición dejarán a su paso fragancias y efluvios que serán las delicias de cualquier pituitaria.

Paralelamente a esta circunstancia que azota a la humanidad, el pobre Lucio se encuentra ante un tremendo dilema moral, algo de suma importancia para un filósofo como él. Tendrá que decidir si mantener su dignidad o ceder a presiones externas (un corruptela más).

Con humor irónico y de forma ágil, el autor nos enfrenta a esa realidad paralela. Es difícil no preguntarse uno mismo cómo actuaría ante una situación como esa, ¿se dejaría uno llevar por la actitud de la gran mayoría o se mantendría fiel a sus creencias a pesar de que esto provoque el rechazo en los demás?

Me dijeron adiós con las hoces de sus sonrisas

El etiquetado de esta entrada ha resultado muy sencillo puesto que se tratan temas muy concretos de forma más que transparente, entre otros: filosofía, arte, ética, moral y muerte. Esta última es la que nos introduce en la novela.

Para empezar, me hice la siguiente pregunta: ¿acaso el mal, igual que la muerte, sólo se torna manifiesto en la expresión artística? Porque lo mismo que defraudan los muertos, defraudan los malvados, los criminales o los asesinos, en cuyos rostros, frente a frente, no hallamos generalmente más que estulticia, ira o cobardía, sin vestigio de la mistificación propia del arte. El mismísimo Caravaggio, por lo demás un tahúr y un asesino, seguramente nunca reveló al natural la corrupción de su espíritu con tanta claridad como en su caracterización del Baco Malato. La asociación de la muerte con el mal, de la corrupción del cuerpo con la del alma, era innegable en el arte de Occidente y en la imaginería popular. 

La filosofía y el arte, como comentaba al principio, me han parecido los otros grandes pilares del libro. En este aspecto supongo que cuanto más se sepa previamente de ambos asuntos, más se disfrutará de las partes en que se pone el foco en ellos. En mi caso, he de reconocer, que con algunas referencias me he perdido (pero para eso está google).

Por tanto, puedo decir que me ha gustado bastante y he disfrutado mucho leyéndolo porque, además, comparto con el prota esa inclinación especial por la rama de la ética y la moral en la filosofía. Por otro lado, el contexto planteado (a novel global) me ha parecido muy original: de los que te hacen pensar (en cierto modo, las sensaciones que me ha transmitido me han recordado a las que sentí al leer «Ensayo sobre la ceguera» de Saramago).

Habrá que seguirle la pista al autor.

2 comentario en “Confidencias de un apestado / Paco Santos

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