Puliendo Costo / Carlos Otero

No sé bien cómo comenzar a hablar de este libro o de su protagonista. Esta entrada se merece una buena introducción.

Parte de este libro nos llegó en forma de blog hace muchos años. Me lo mostró una muy buena amiga (Mox) y desde entonces nos hicimos fans aférrimas. Intercambié comentarios e incluso algún correo con Hans, el propietario del blog y actual protagonista de toda esta historia. Para nosotras -y para muchos otros colegas que se unieron al séquito- era un mito y lo ha seguido siendo. Una realidad confusa, en la que lo que parece ficción seguramente es real, porque no puede ser ficción. Está tan bien escrito-vivido que NO PUEDE SER FICCIÓN, REPITO. Hans vive, la lucha sigue.

Un buen día, el contenido del blog desapareció y quedó… lo que hay ahora. Nos sentimos un poco huérfanos durante años, no miento si digo que ha sido un tema recuerrente en nuestras conversaciones y que no ha caído en el olvido a lo largo de este tiempo. ¿Qué habrá sido de él? ¿Lo habrá borrado PORQUE LE IBAN A PILLAR? No tía, es ficción fijo. Pero es que si es ficción ES MUY BUENO. Y esta conversación, todo el rato en bucle.

Y finalmente, el año pasado, volvimos a saber de él, de Hans. No puedo contar mucho más porque sigue en bûcca y câttura, y no queremos liársela. Carlos Otero ha plasmado toda la historia de Hans, que seguramente dará para rato. Y ahora, al lío.

«Sintonizo en la radio la cadena SER de Cádiz, 990hz de la AM. No la quiero escuchar, sólo me interesa el murmullo. Si giro un poco el timón, se pierde la emisora. Sólo tengo que mantenerme en sintonía. Eso me llevará directo al Atlántico esquivando el estrecho. Cuando tengo a la vista el Guadalquivir intuyo a poniente, en la distancia y bajo el brillo de las luces, a la novia del cante, amante del sur, y me la dejo un poco a la izquierda. Hasta pronto Cádiz, si salgo de ésta prometo ver caer la tarde agarrado a una cerveza en la terraza del bar de la Caleta. Ya traigo yo el polen.»

Esta es la presentación de Hans, ya trae él el polen, es su oficio. Solitario, intrigante, sagaz, poético-sin-ser-él-nada-de-eso, amante del surf y del sur, un narco como no quedan. Se hace querer por amigos y por no tan amigos, la verdad.

-Hans destaca, sabes, buen tío asahbi, es difícil ubicarlo, parece que no encaja en ninguno de los perfiles típicos. Un tío seguro de sí mismo. El tío saluda tranquilo a los guardias, habla árabe, mejor que yo asahbi, y llevo años aquí, las palabras que no sabe las dice en español o en francés. Me dio la mano como si fuéramos colegas de toda la vida. Buen tío…»

El libro cuenta la historia de Hans, desvela sus comienzos y va narrando sus aventuras (principalmente en cuanto a los negocios -narcotráfico- se refiere). Pero nuestro prota, además de camello es persona, es un tío muy reflexivo y con mucha vida interior, así que entre aduana y aduana, a ser posible estando sobre su tabla de surf, se suelta algunas parrafadas deliciosas sobre la vida misma. O la muerte.

«Morirse es más fácil de lo que parece, incluido el dolor fisico de morirse. Una vez que asumes que ha llegado el fin, ya sólo tienes prisa por terminar. Un poco de curiosidad, tal vez, por los títulos de crédito. Y adiós, a otra cosa. Descanso. De morirse, a uno lo que de verdad le jode es dejarse cosas a medias y no haber empezado otras

Dada la naturaleza de los negocios del protagonista, entre sus aventuras no pueden faltar: la cárcel, trucos varios empleados por los narcos, maderos y muchos viajes. Viajes físicos y mentales.

«Y me quedo en off, standby, de cartón, me quedo tupi, embobao, ido, mas allí que aquí, zombi, Marichalar, empanao, pingüino. Me quedo en la parra, caído de un guindo, tirao de un helicóptero, amarillo, vegetal, quedao

«rememoro la sensación de poder que da tener lo que todos quieren: dinero, drogas, mujeres. La sensación de ser el administrador de la felicidad de los otros y de la tuya propia, bolsillos llenos de felicidad en forma de pastilla o en polvo. La felicidad a mil duros la dosis. -¿Cuánto quieres?»

Mediante sus viajes, quizás descubras nuevos lugares y puedas extraer consejos. Una de turismo:

«Xauen es como la cinta esa que ponian en los pueblos, donde se quedaban pegadas las moscas. La cinta tiene polen y se quedan pegaos los fumetas. Ahora es el típico pueblo-trampa de turistas. A quienes lo conocemos hace muchos años, ahora nos da una mezcla de morriña y asco. Morriña porque en realidad casi lo hemos visto crecer, como a un hijo. Asco da un poco, sobretodo en fechas de vacaciones en España.»

En fin, no quiero desmontar más el libro puesto que no quiero entrar en detalles sobre la trama principal (esa parte de novela negra que no tiene desperdicio), pero no puedo dejar de recomendarlo.

Al estar organizado en pequeños capítulos que te hacen saltar de una trama a otra o de un tiempo a otro, en el que cada uno de ellos destila un estilo distinto, como lector te tiene siempre alerta y en movimiento. Esta variedad de estilos me ha ido trayendo a la mente a Henry Miller y a Burroughs, a Baudelaire, a Irvine Welsh y Martin Amis e incluso a Kundera, por ejemplo.

Está claramente en mi TOP de libros nacionales contemporáneos: os animo a todos a que probéis a leer a Hans. Ojalá tengamos más noticias suyas.


«Timing se llama en el surf. Es ese momento en el que todo tiene que suceder. En el que tienes que mecanizartodos tus movimientos, todas tus sensaciones, toda tu atención y tu fuerza.En el surf, ese momento te pilla ya cansado. Has remado hasta llegar a la ola, luchando contra ella, peleandoprimero con la espuma, después con las olas que rompen, haciendo el pato, pasando por debajo, hundiendo con todas tus fuerzas la tabla para no salir despedido hacia atrás con la rabia del mar. Un momento de paz al otro lado de donde rompen las olas. Sólo flotar y esperar. Esperar tu ola. La vida misma.»

«Yo no fumo. No fumo sin aliñar, quiero decir. Aliñao, en estos momentos tampoco fumo. Me encanta, pero ahora no fumo. Por dos razones:Numero A: necesito pensar con claridad, me va la vida en ello. Sé por experiencia propia que fumao se puede conducir, examinarse de selectividad, dar unaconferencia sobre los agujeros negros o dirigir un país, pero si me juego la libertad, la vida… ahora mismo, prefiero estar todo lo despierto que pueda.Número B: en mi trabajo, entre los currantes del polen, se te pierde el respeto. La línea profesional se difumina con el humo y en el minuto uno ya eres un fumeta y el tono de la relación comienza a transitar por caminos más tortuosos.»

«Pericopalo antes de marcharse definitivamente al norte, pasó toda su vida en los suburbios de Madrid. Listo e inquieto, enseguida conectó con otros, pocos, de su calaña. Su inclinación por la lectura y las drogas le hicieron confraternizar con un compañero de clase que mezclaba el gusto por la literatura más dura con la prosa fácilde los estupefacientes. Se fueron consumiendo libros y gramos metódicamente hasta que no les quedaban más líos en los que chapotear y comenzaron a vagabundear buscando problemas nuevos. Por lo general viajaban sin dinero, trapicheando o pasando hambre directamente, lo que les hizo llegar a un punto de conexión mutua muy alto, esa fraternidad que sólo da la necesidad. Aunque casi no puedan recordarlo, la mitad de las veces porqueestaban puestos y la otra mitad porque estaban recuperándose de «haberse ponio, la liaban por donde pasaban y cuando empiezan las hostias en cualquier antro, tienes que confiar ciegamente en tu colega si quieres llegar vivo hasta el siguiente.»

iJoder, Hans, pero, cuál es la moraleja hoy?! ¿Pues cuál va a ser, cojones? įDeja esa puta oficina y hazte traficante, que mira qué deputamadre vivo! iQuéhijodeputa, Hans! Pues sí, pero eso es lo que estaba pensando mientras veía el atardecer. No haber preguntado… «

«El señor embajador, junto a su señora, rodeados de lacayos, protegidos por su cohorte, en la seguridad de su palacio colonial en el centro de su jardín impoluto en el centro del barrio más al centro de Tánger, tratando de parecer sencillos y accesibles, como sin querer ser las abejas reinas de semejante panal, resplandecen entre el blanco cerúleo, él, y el naranja de rayos UVA, ella. Dando la mano blanda con sonrisas blandas, con palabras blandas de trato blando, esparcen su blanda arrogancia entre los sueños blandos de tanto espíritu laxo y mórbido. Diarrea palaciega en la que chapotean cortesanos felices, sintiéndose afortunados por haber sido invitados al gran teatrito de la pose farisea e hipócrita de esta zarzuela de baratillo que anhela ser ópera.»

Cambiar de nombre te ayuda a reinventarte, a crearle un pasado a tu personaje, a ir descubriéndolo sobre lamarcha, en tu voz frente a extraños con los que tu nuevo alter ego comparte charla en cualquier avión. Un lienzoen blanco que, aunque siempre acabas emborronando con los mismos trazos espesos y desordenados, no deja de ser un cuaderno nuevo, por escribir.

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