La escala de Mohs / Gata Cattana

Este libro lo tenía pendiente desde hacía mucho pero me daba bastante vértigo asomarme a él. Sabía que me iba a encantar, como poco: me molaba su rap desde hace años, me sabía algunas letras y la había ido a ver en directo algunas veces; así que esta otra faceta suya seguramente no me defraudaría.

Pero habían dos problemas. El primero: que no soy mucho de poesía (aunque haya hecho mis incursiones en ese terreno) y me cuesta más ponerme a ello. El segundo: que sabía que al leerlo iba a tener el corazón en un puño la mayoría del tiempo. Puta injusta y envi-diosa Fortuna, lo que hiciste con Gata Cattana / Ana Sforza no tiene nombre. En fin.

La edición que tengo incluye (después de los poemas de ediciones anteriores), otros dos inéditos (uno de ellos acompañado de las imágenes del manuscrito) y cinco cuentos, así que el primer problema que os comentaba ha quedado amortiguado. Además, como valor añadido aparecen ilustraciones del genial DonIwana.

Para el segundo problema que decía, sin embargo, no he encontrado solución alguna.

(…)

No hay daños físicos aparentes,

la orquesta está dentro, pase.

(…)

Diagnóstico II

Me ha gustado mucho, como no podía ser de otra manera. Mitología, historia, juventud, lucha, recuerdos, rabia, literatura, feminismo, fe, amor, Madrid. Esto, entre muchas otras cosas. Poetisa hablando de cosas de poetisa de este siglo, con una flor en una mano y con una navaja en la lengua.

En la mayoría de los primeros poemas aparecen seres mitológicos, bíblicos, históricos o literarios. Se arrojan tantos nombres (ese buen name dropping) que lo mismo en algún caso te toca googlear: Calígula, Cupido, Gomorra, Artemisa, Aquiles, Deleuze, Moisés, Pandora, Lucifer, Sherezade, Eva, Caín, Casandra, Laoconte, etc.

(…)

Te estoy hablando de un poder
capaz de restaurar la Pangea,
un poder capaz de conciliar
a Gea con Urano,
y de asesinar a Cronos.

De asesinar por fin,
definitivamente
a ese hijoputa.

Ellos lo sabían desde el principio.
Sabían que si tu ira de Laoconte,
mis formas de amazona,
y mi lengua viperina,
llegaran a encontrarse,
cabría una ínfima posibilidad
de su derrota,

que el mismísimo Ovidio
volvería de la tumba
para contar nuestra historia.

(…)

Teogonía

Además de una gran variedad de referencias a distintos personajes, también la hay en cuanto a las localizaciones: lo mismo estás en Grecia que en Alaska, en El Cairo, en Barcelona o en Madrid (aunque más bien es al revés, la aventura comienza aquí, el primer poema es «A Madrid»).

(…)

Tus mañanas son como las mías,
con ese rastro de pintura negra en el contorno
y ese violeta de temprano, de ojeras,
por las secuelas de la noche
ajetreada.

(…)

A Madrid

Del mismo modo que, conforme avanzas, los personajes y los lugares te van meciendo de un lado a otro, ocurre que la intensidad y los sentimientos que te transmite un poema pueden ser diametralmente opuestos a los que te transmite el siguiente:

Es que es así,
muy aleatorio.

Que lo mismo un día
me da por hacer escombros
de los valles perdidos
y las plantas (nucleares).

Y al otro quiero primaveras
y engendro los pétalos
y riego los campos
con semillas
de cacao
y tempus fugit.

(…)

Diagnóstico

En unos aparece victoriosa, entusiasta (Cleopatra), en otros desanimada, triste o enfadada, pero siempre habla con fuerza. Si hay que guerrerar se guerrea.

(…)

Que te crees Don-Quijota
y vas por ahí combatiendo gigantes
cuando aquí fuera sólo quedan
las ruinas de Bankia.

(…)

Todo lo demás, no

En cuanto a los cuatro relatos, son cortitos pero intensos. Tres de ellos (Rudimentos, El cumpleaños y Jazmines) son muy entrañables, te retrotraen a la infancia y a «lo de toda la vida». Me han parecido muy bonitos. El otro (Barrabás), en cambio, es una crítica brutal a la sociedad aunque, mirándolo bien, también nos habla de lo «de toda la vida»…

Si tuviera que elegir mis cinco poemas preferidos de este poemario (que sé que para algunas será la pregunta del millón) elegiría: «Todo lo demás, no», «Tu oficio, Poeta», «A Madrid», «Con las manos» y los dos «Diagnósticos» (que en verdad son dos, así que en realidad serían mis 6 prefes).

En fin, que ha sido una muy buena experiencia, había que pasarla y ha merecido muy mucho la pena. Ya, con su exlibris, está fichado y colocado en la biblioteca: GATa Cattana, escoltada por Federico GARcía Lorca y André GIDe: uno en cada lado, hombro con combro. Habrá que conservarla como una de las joyas de la corona.

Os animo a que os lo pilléis (por aquello del apoyo), no obstante, podéis indagar en su obra libremente por Internet. En https://los7contratebas.blogspot.com/ aparecen muchos de los poemas que componen este poemario (pero mola más siempre siempre lo de leerlo en físico, está claro).

Tu oficio, poeta,

no es almacenar palabras
eruditas,
rimbombantes,
ornamentales.

No es disponerlas en su
orden yámbico,
en perfecto soneto gongorino,
ni siquiera clasificarlas
burdamente en función
de la terminación
y la rima.

Porque tú nunca
fuiste matemático, poeta.
Tú nunca fuiste geógrafo ni físico
y no entiendes de distancias
ni unidades de medida
y no entiendes de lógica pura
ni de leyes invictas.

Porque tú nunca
fuiste científico, poeta,
y por eso mismo
no entiendes de estadística
ni de cuántica avanzada
ni de biopolítica
y no es tu oficio
establecer las fórmulas
del cosmos.

No es tu oficio el análisis forense
por más que te empeñes
así como no lo es tampoco
el psicoanálisis ni la neurociencia.

Tu oficio, poeta,

es esculpir utopías
donde no puede haberlas.
Acabar con la ley de la gravedad
y juntar el cielo con la tierra,
el bien con el mal,
de la forma más humana
y menos despreciable
que te permita tu especie.

Tu oficio, poeta,
es dignificar la especie.
Hacer que quepa la duda,
decir: «Algunos eran buenos.
Algunos no eran prescindibles»

Que mañana,
cuando hayan pasado los siglos
se diga:

«No todos fueron Judas.
Los hubo Robin Hoodes
y Don Quijotes,
los hubo Baudelaires
y Esproncedas,
las hubo Antígonas,
las hubo Safos…
Los hubo Valle Inclanes
y Cañameros.»

Que de toda nuestra obra
una parte se salve.

Que merezca la pena
el raciocinio.

Que el conocimiento no sea
una amenaza.

Tu oficio, poeta,
es dignificar la especie.
Escoger las palabras
que pondrías en tu lápida.
Decir, por ejemplo:
«No todos eran prescindibles».

Merecerte la vida
hasta tal punto,
que tu muerte parezca
una injusticia.

Y dejarte ir,
como si nada,
como todos,
(poetas o no)
hacia la larga
y aburrida
eternidad.

Un amor, ya sabéis. ♥

3 comentario en “La escala de Mohs / Gata Cattana

  1. Hola mss Phibs!soy Juan el gallego cavernario.Vaya fecundidad lectora.Amazing! Que he perdido el tlf hace unas semanas y he perdido tambien su contacto.per favore mándeme un sms x wtahscacas(probablemente la antítesis de este sitio gueb)para asi estar en contacto.espero que estes bien!un besiño muy grande desde gallaecia!

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